| 1 cuota de $20.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $20.000,00 |
| 1 cuota de $20.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $20.000,00 |
| 2 cuotas de $12.137,00 | Total $24.274,00 | |
| 3 cuotas de $8.290,00 | Total $24.870,00 | |
| 6 cuotas de $4.448,66 | Total $26.692,00 | |
| 9 cuotas de $3.235,33 | Total $29.118,00 | |
| 12 cuotas de $2.640,00 | Total $31.680,00 | |
| 24 cuotas de $1.766,58 | Total $42.398,00 |
| 3 cuotas de $8.392,00 | Total $25.176,00 | |
| 6 cuotas de $4.688,00 | Total $28.128,00 |
| 3 cuotas de $8.770,00 | Total $26.310,00 | |
| 6 cuotas de $4.927,33 | Total $29.564,00 | |
| 9 cuotas de $3.751,55 | Total $33.764,00 | |
| 12 cuotas de $3.115,66 | Total $37.388,00 |
| 18 cuotas de $2.065,11 | Total $37.172,00 |
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Hay violencias que necesitan del silencio para sobrevivir. Y hay poderes capaces de comprarlo. En Nadie dice mi nombre, la periodista y escritora Soledad Ferrari cruza investigación, teatro y ficción para iluminar una trama que durante años creció a la vista de todos: la de una organización que, bajo la promesa de la evolución espiritual, habría convertido los cuerpos, los afectos y la vulnerabilidad de sus integrantes en mercancía.
Publicada por Big Stories, la obra está inspirada en el vínculo entre Carlos Pedro Blaquier, quien fuera dueño del Ingenio Ledesma, y una joven atrapada desde la adolescencia en la Escuela Argentina de Yoga. La institución fue investigada judicialmente por delitos vinculados con la explotación sexual, la reducción a la servidumbre, el lavado de activos, el ejercicio ilegal de la medicina y la usurpación de bienes, entre otras acusaciones.
La protagonista es conocida como “La Colorada”. Tiene veintiún años, una vida atravesada por la violencia y un objetivo impuesto: conseguir hombres ricos que financien a la organización. A su alrededor se mueven un empresario acostumbrado a que nadie le diga que no, terapeutas sin escrúpulos, operadores espirituales y mujeres que no siempre logran reconocerse como víctimas. Con humor negro, crudeza y un lenguaje sin anestesia, Ferrari expone dos formas de dominación que parecen enfrentadas, pero se alimentan entre sí: la del gurú que exige entrega absoluta y la del hombre poderoso que cree que todo puede comprarse. En el medio queda el cuerpo de una mujer, convertido en territorio de disputa, moneda de cambio y prueba del delito.
La obra combina situaciones de ficción con información de dominio público, testimonios, material periodístico y elementos surgidos de expedientes judiciales. No busca reconstruir literalmente una causa, sino mostrar cómo funciona la maquinaria de la coerción: primero aísla, después confunde y, finalmente, logra que la víctima defienda a quienes la destruyen.
Nadie dice mi nombre es una lectura urgente sobre el peligro de la falsa espiritualidad, la explotación sexual y las alianzas del poder.
